Álex Rovira: Tu mirada puede transformar a las personas.

¡¡Bienvenidos al blog!! 

En primer lugar, quería presentarme. Me llamo María y soy alumna de segundo de Grado de Maestro en Ed. Primaria por la Universidad de Salamanca. Y estoy profundamente ilusionada con volver a publicar en internet de este modo. Mi profesora Carmen González, durante nuestro 4º ESO, nos invitó a crear un blog para hablar de toda aquella música que nos llenase el alma. Y ojalá poder crear un espacio muy parecido durante esta nueva oportunidad. 

El vídeo de Álex Rovira, propuesto para dar la línea de salida en nuestras entradas, llegó a mi móvil hace unos meses, recomendado por un amigo y sabiendo que todo lo que iba a decir en los minutos que dura, me iba a encantar. 

Álex Rovira es, y perdonad que vuelva a hablar de recuerdos que guardo de los años de Secundaria y Bachillerato, el escritor de "La Buena Suerte: claves para la prosperidad", que nos recomendaron leer en clase de Economía. Aprendí mucho y jamás pensé que me volvería a encontrar con sus palabras en mi camino. Pero la vida está llena de hilos que conectan lo importante.

En el vídeo, el escritor nos presenta un sistema de creencias y consiguientes evidencias en el que la clave del éxito dentro de un aula se deja claro que es el amor en el mirar y estar para el otro. Tanto dentro de las relaciones horizontales entre alumnos como en las potenciales maravillas que se pueden generar de la interacción alumno-profesor. 

Tenemos que cuidar lo que decimos, cómo lo decimos, y en base a qué. No podemos limitar a nadie haciéndole creer que algo para él va a ser más dificultoso de conseguir porque nosotros así lo creamos. Eso podría generar en el niño (o adulto) el conocido efecto Pigmalión, o dejando de lado el nivel académico, una huella brutal en su baja autoestima crónica y futuras autolimitaciones. 

Es importantísimo valorar al ser humano por todo lo que es, una fuente inagotable de aprendizaje y foco de referencia para otros. Siempre. Independientemente de la edad que se tenga. Tus alumnos no son menos que tú por haber nacido más tarde. Son ellos los que te van a enseñar cada día a estar entre ellos de la mejor manera posible, adaptándote a tus necesidades, y ellos a las tuyas. Moldeando el ecosistema en el que lo único que hay que buscar es la potenciación del otro, siempre. No destacar continuamente aquello en lo que destacamos menos o nos cuesta más. 




Todos los niños son infinitos. 


Pero nuestra forma de mirarle, si no es adecuada, hará que se cuestione toda esa infinitud.


Hay que situarse entre ellos de forma que sientan y se crean sus propias posibilidades,


que como ellos, 


son infinitas.


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